lunes, 10 de febrero de 2025

Gracias, María

 


Con el corazón encogido aún por la terrible noticia y las lágrimas surcando mi rostro al contemplar su fotografía, intento escribir las palabras que brotan de mi mente. Escribo, sin rumbo fijo entre la incredulidad más absoluta, la tristeza más profunda y la rabia por otra grave injusticia.

Se nos fue María Moreno, bibliotecaria de El Ballestero. María, Mari para los amigos, se ha ido tan rápido, que todavía no me creo que se trate de la misma persona que conozco desde hace más de veinte años. No puedo creer que cualquier enfermedad, por muy terrible que fuese, haya podido con esta gran mujer. Es una fuerza de la naturaleza, pensé de ella la primera vez que la vi y con el tiempo, conocerla no hizo sino confirmarme aquella primera impresión. Enérgica, decidida, trabajadora, incombustible, cercana, amable y siempre, siempre, siempre con una sonrisa. Así era María, nuestra María. Porque era el orgullo de todos los bibliotecarios que la admirábamos y que veíamos en ella el espejo donde mirarnos. ¿Cómo está la bibliotecaria más famosa de la provincia de Albacete? le dije la última vez que coincidí con ella. Y es que en verdad, se había convertido en todo un referente para los bibliotecarios de la provincia y más allá.

Toda una vida dedicada a su biblioteca, a la literatura, a la cultura. Consiguió todos los galardones a los que cualquier bibliotecaria rural puede aspirar. Tras innumerables premios María Moliner, en 2022 le concedieron uno de los 10 premios especiales con dotación económica y poco después, la Medalla al Mérito Cultural de Castilla -La Mancha, ahí es nada. Fue pregonera de las fiestas de su pueblo e incluso llegó a protagonizar uno de los murales de la exposición Nuestras HuELLAS de mujeres referentes de la  provincia de Albacete.

Seguro que me he dejado muchos otros reconocimientos, pero quizá lo más importante no sean todos esos galardones. Lo verdaderamente importante es todo lo que ha conseguido esta maravillosa mujer en su pueblo. Durante décadas, María ha acogido en La lengua de las mariposas, su biblioteca, a varias generaciones de niños y niñas que acudían a pasar la tarde, a hacer los deberes, leer y jugar. A parte de las consabidas recomendaciones de lecturas propias de una bibliotecaria, María les ayudaba con las tareas, con los exámenes y conociéndola, estoy segura de que ejercía casi de madre de todos ellos.

Pero no solo los pequeños han acudido asiduamente a la biblioteca gracias a María. Ha reunido en torno a ella a numerosas lectoras adultas. Mujeres mayores que se han aficionado a la lectura gracias a sus consejos y su buen hacer. Entre estantes cuajados de libros han hecho murales, manualidades, escuchado a grandes escritores como Manuel Rivas, Almudena Grandes, Inma Chacón o Manuel Vilas e incluso han tejido ganchillo para decorar las calles del municipio. 

María ha sido una bibliotecaria todo terreno. La conocía lo suficiente como para afirmar que nunca se le resistió nada, que nada la amedrentó y que siempre luchó por aquello que creyó con todas sus fuerzas.

Hoy todo un pueblo llora su pérdida, aunque el dolor por su ausencia traspasa los límites de El Ballestero. Somos muchos las que la recordaremos siempre como una gran profesional y una gran persona. Se nos fue demasiado pronto, sin hacer ruido, como los grandes. 

Inolvidable su voz cantarina, inolvidable su sonrisa, inolvidable su legado humano y cultural e inolvidable,  la huella dejada por María en todos los que la conocimos.

Gracias por todo, María.




Gracias, María

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